En la vida, hay muchas cosas, el amor, la amistad, la familia, el trabajo etc. Que están valoradas en su justa medida, pero a la par hay cosas extrínsecas a esas que te hacen estar un pelín de bajón, sin chispa, como puede ser la tristeza, una mala experiencia, una pérdida de alguien querido, malos pensamientos, malas relaciones, etc.
¿Qué es sino la vida? Además de todo eso, ¿un conjunto de experiencias no?
Y que grande se siente uno cuando aprende de esas experiencias, a valorarlas más y saber cómo tratarlas, a veces no por arte de magia o ciencia infusa, sino por alguien o algo que te hace despertar, a veces un susto, un pensamiento, una persona, etc. Ese alguien o algo que siempre recordaras por entrar en tu vida cuando quizás estando uno en standby te dan al botón de ON y te hacen ver la vida en forma panorámica, con color en vez de en blanco y negro, y con dolby digital para oír todo lo que uno puede oír por sí mismo, no solo lo malo de esos “momentos” que te suele saturar, sino saber oír lo bueno, lo esencial, lo que te hace sentir la vida.
No hablo de amor, aunque podemos hablar de amor, no hablo de amistad, aunque se puede hablar de amistad, no hablo tampoco de familia, aunque incluso, también podría ser relacionado con la familia, pero simplemente quiero expresar que me alegro de esta semana en la cual he encontrado varios “algos”, aun teniendo esos “bichitos” picando, gracias que he visto mi vida en panorámica, he visto mi vida en color, y he visto mi vida con los mejores sonidos, y aun así he aprendido a como valorarse uno mismo, y más aun como valorar a los demás, como valorarte a ti que estás leyendo esto ahora y como darte las gracias de esta forma.
No diré nombres, no diré títulos, no diré lugares. Solo diré que al igual que en la canción de la fuga, yo para respirar como los molinos, necesito aire y tú me lo has dado gracias.





































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